META-LECTURA

Meta-lectura: Reflexiones sobre el proceso del aprendizaje de la lectura.

Es raro el caso de un maestro/a, de cualquier nivel o ciclo, que en cualquiera de las
entrevistas con los padres-madres de algún alumno/a no les hayamos comentado: “Su
hijo/a tiene un problema con la comprensión lectora”. La pregunta lógica de esta
madre o padre suele ser: “¿Qué puedo hacer para ayudarlo/a en casa…?”. La
respuesta, en muchas ocasiones, suele ser: “Debe leer más en casa y hacerles
preguntas sobre lo que han leído”…En definitiva: ”Si no quieres caldo, toma taza y
media…”.
Otro caso común es el siguiente: El alumno/a suspende un examen o control…El
padre-madre vienen a hablar con nosotros y nos comenta: “No es posible, si mi niño/a
ha estado estudiando tantas horas, yo le pregunté y lo sabía todo…”. Alguna
maestra/o algo, permítaseme la expresión, ignorante le contesta: “ El problema está en
que tiene que aprender a estudiar…”…Pero, ¿ Quién le enseñará…?.
Imaginemos que voy al médico porque no puedo andar y éste me dice: “¡Hombre, es
que su problema es que no anda bien ¡”….¡ Pues qué bien…!.
Algo falla, y falla desde los primeros cursos. Nos conformamos con echarnos la
culpa de un ciclo al anterior, pero no lo vemos como algo global, no existe, en general,
en los proyectos curriculares una metodología común y estructurada de forma vertical.
Y no me refiero a métodos de aprendizaje de la lectura, (para nosotros todos son
buenos, pero malos…). No es lo importante. Lo verdaderamente importante es que
desde los primeros cursos enseñemos a nuestros alumnos/as a leer comprendiendo, con
distintas estrategias según el texto, les capacitemos para ejercitar la atención, les
propongamos estrategias de memorización…Estamos hablando de meta-comprensión,
meta-atención, meta-memoria…Recordemos que “meta” en griego clásico significa
“más allá de,…lo que hay detrás de”.
Es en esto en lo que nos tenemos que poner de acuerdo y trabajarlo sistemáticamente
conformando una programación (con todos sus elementos) vertical para todo el Centro.

Meta-comprensión.

“Prologo”.
Todos estamos de acuerdo en que un buen lector es el que lee de forma fluida, entona
correctamente (puntos, comas interrogaciones, admiraciones…), tiene cierta
velocidad…Pero, pensemos: ¿Cuál es el fin de la lectura? Evidentemente no es otro que
la comunicación entre semejantes.
Toda comunicación tiene un fin concreto, es decir, no es lo mismo contarle a alguien
cómo es mi perro, por ejemplo; que explicarles a mis alumnos/as cómo es la
reproducción de las plantas…, o narrar la crónica de un partido de fútbol…En
definitiva, existen diversos tipos de textos, tanto orales como escritos.
El buen lector, entonces, además de lo anteriormente dicho (y más importante) es el
que comprende cualquier tipo de texto y, es más, emplea distintas estrategias según el
fin que pretende al leerlo (las estrategias no son las mismas si estoy leyendo una novela
o un tema de oposiciones ).
Más aun, no es lo mismo leer algo de lo que tengo experiencias propias o sobre un
“tema” del que no sé nada. En el primer caso, si soy buen lector, mi comprensión será
inferida, es decir, relacionaré lo leído con mis propias ideas, sacando conclusiones
nuevas, que me llevarán a plantearme nuevos problemas (aprender a aprender y
autonomía personal). En el segundo caso mi comprensión tenderá a ser conferida, es
decir, si soy mal lector no me enteraré de nada y, si no es así, alcanzaré ideas concretas,
pero inconexas entre sí, aunque, leyendo más sobre ese “tema”, llegará un momento en
que mi comprensión será inferida, ya que, poco a poco, he ido creando ideas propias.
El problema estriba en si me han entrenado para ser buen lector o no. Es decir, si
poseo estrategias para enfrentarme a distintos tipos de texto y si mi adiestramiento,
desde los primeros cursos, ha sido efectivo.
Comencemos desde el principio:
La escritura no es otra cosa que transcribir a símbolos el lenguaje oral. Éste consta de
grafemas que, unidos, forman palabras, que ordenadas forman proposiciones, que,
siguiendo pautas lógicas, forman párrafos, que, secuenciados entre sí forman textos
(añadiendo ciertos signos que representan pausas, intenciones del hablante…). Estos
grafemas, a la hora de leer, los llamaremos “fonemas”.
Debemos comenzar, pues, desde los primeros cursos de E.I. a “trabajar” estos
fonemas (para nosotros es irrelevante el método a seguir). Sí es importante que el
alumno/a, desde el primer momento, tenga una consciencia fonológica, (Herrera
Lara/González Manjón), es decir, sea consciente de que cada objeto, persona…tiene su
consecuente transcripción en palabras, formadas por fonemas (lenguaje oral) o grafemas
(lenguaje escrito).
Estamos hablando de significado (imagen mental de un objeto, persona…) y
significante (palabra que representa a ese objeto , persona…).
En estos primeros años debemos intentar que la niña/o aprenda a relacionar,
gráficamente, significado y significante, con distintas actividades, pasando después al
conocimiento de los distintos fonemas-grafemas, partiendo de la paulatina
descomposición de las palabras anteriormente vistas.
De esta forma, pensamos, nuestro alumno/a comprende la relación significadosignificante,
desde los primeros momentos.
El siguiente paso sería el conocimiento sistemático de todos los fonemas, sus posibles
combinaciones para formar los distintos tipos de sílabas y, con éstas, las palabras. Nos
remitimos a los apartados anteriores sobre lectura directa e indirecta (Herrera
Lara/González Manjón).
Este proceso debería culminar en 1º de E.P., al poder leer los alumnos/as oraciones,
que forman pequeños párrafos, que, a su vez, forman pequeños textos, sabiendo
discriminar los errores o falta de lógica en la construcción de dichas palabras o textos, lo
que nos indicará si la comprensión es adecuada.
Lógicamente, en un principio, la lectura, en su mayoría, será indirecta, creciendo la
directa a medida que su acervo semántico va creciendo. (Nos remitimos a apartados
anteriores).
Bien, supongamos que en estos primeros cursos hemos conseguido la “habilidad
básica lectora” en nuestros alumnos/as. ¡No nos equivoquemos…!: No solo nos
referimos a oralizar fonemas, sílabas, proposiciones…, sino a relacionar
significados con significantes, de forma directa o indirecta (poco a poco)…, a
comprender el significado de proposiciones poco complejas
(sintácticamente)…pequeños textos…En definitiva, se supone que, ya, nuestras
niñas/os son capaces de comprender textos de forma conferida, y, si los hemos
entrenado bien, de forma (permítaseme la expresión) pseudo- inferida (pueden
sacar conclusiones a partir de sus, en principio pocos, conocimientos previos).
Además tienen cierta fluidez (lectura directa, en su mayor parte), entonan signos
diversos, titubean poco (lectura indirecta) y su velocidad lectora (no es lo más
importante) es aceptable…Repito, supuesto esto, es “hora” de continuar, “en serio”
con La meta-comprensión.

Meta-comprensión.

Primera parte”.
A partir de 2º de E.P. y cursos posteriores, nos vamos a encontrar con los
denominados “meta-ignorantes”(Burón-1.980).
Los meta-ignorantes son nuestros alumnos/as que, después de haber leído en texto,
de cualquier tipo, creen que lo han comprendido todo. Es decir, que después de darle un
tiempo de lectura, les preguntamos si ya se “han enterado”, te responden que sí, que les
puedes preguntar. Así lo hacemos…Pueden ocurrir tres cosas:
1. Realizamos preguntas muy concretas (¿De qué color llevaba
Caperucita su capa…?), por ejemplo. Y el niño/a no sabe
contestar. ¡Mala cosa…!…Ha leído, pero ni siquiera tiene una
comprensión conferida.
2. Realizamos alguna pregunta semejante, y la alumna/o la contesta
correctamente. ¡Está bien…). Pensamos que su comprensión es
buena… ¿Seguro…?…
3. Les hacemos razonar con otra pregunta cuya respuesta está “entre
líneas” (¿Porqué Caperucita debía atravesar el bosque?), por
ejemplo.
I. No sabe contestar y tampoco contestó la primera: No existe
comprensión alguna.
II. No sabe contestar, pero contestó a la primera pregunta: Su
comprensión es conferida, no inferida. ¿Pensamos que su
comprensión es buena, o no…?
III. Contesta a la primera y a la segunda: ¡Bien…!…Su
comprensión es conferida e inferida. Ahora estamos más
seguros.
La “meta-ignorancia” es la “ilusión de saber”…y, como maestros/as debemos
“sacar” a nuestros alumnos/as de esa “ilusión”…Es decir, conseguir que se den cuenta si
han comprendido o no y, a partir de aquí, dotarlos de estrategias de comprensión
lectora.
De todo lo anterior podemos sacar varias conclusiones:
 La meta-ignorancia es pensar que hemos comprendido todo lo leído, no
siendo real. Esto no ocurre en los primeros cursos, sino que acontece,
incluso en “universitarios”…con todo lo que esto implica a la hora de
estudiar:…”Mi niño/a se ha tirado 3…tardes estudiando el control
y me dijo que se lo sabía todo…”.
 Dependiendo del tipo de preguntas que haga el maestro/a después de una
lectura o en un control, acostumbraremos al alumno/a a un tipo de
respuesta, concreta (conferida) o razonada (inferida).
 Si no variamos continuamente el tipo de preguntas, no sabremos si la
niña/o ha comprendido realmente el texto o el tema a examen. (¿Alguna
vez hemos probado a hacer un control teniendo el alumnado el libro de
texto delante…realizando preguntas que demanden una respuesta
inferida?
 Si con el libro delante, no son capaces de contestar, ¿cómo podemos
aspirar a que contesten sin él ?.
 Suele ocurrir que, entonces, recurrimos al examen tipo test…¡ que es
más “ligero”!, sobre todo en áreas de humanidades. El alumno/a sabe el
tipo de pregunta de antemano y estudia para eso, (pero ¿se sabe
realmente el tema?)
 En el peor de los casos, nos defendemos diciendo que el niño/a no
comprenden lo que leen y que no saben, en consecuencia, estudiar.¡ Pues
nosotros lanzamos una idea!: “Crear una para-escuela, donde se les
enseñe a los alumnos/as a comprender y estudiar, para que en la
nuestra aprueben los controles, exámenes…o como se les quiera
llamar!…¡ PERDONAD EL SARCASMO ¡.

Meta-comprensión.

Segunda parte”.

Visto esto, comprendemos que la función hoy en día de la “escuela” no es la de
presentar a nuestros alumnos/as una serie de contenidos a memorizar, y no solo en el
área de Lengua, sino en todas.
En este siglo XXI son tantos los contenidos, la información a la que nos vemos
sometidos y a los que se verán nuestros niños/ que es prácticamente imposible
“metérselos en la cabeza”. Utilizando las últimas tecnologías, está todo a su alcance.
Es, pues, necesario entender la educación desde unos parámetros diferentes a los que
estábamos acostumbrados. Esto implica una nueva forma de programar todos los
elementos curriculares, sobre todo en lo que a metodología se refiere.
Pero no debemos olvidar nunca que por muchos ordenadores, formatos
digitales…que existen, y otros nuevos que se nos vienen encima, el lenguaje es el fondo
de TODOS.
Partiendo de esta base, no es difícil comprender que es trascendental dar prioridad en
nuestro proyecto curricular al área de Lengua, para que:
 Nuestras alumnas/os comprendan lo que leen en cualquier formato.
 Se comience desde los primeros cursos.
 Dotarlos de distintas estrategias para afrontar y asumir los distintos
tipos de textos, sabiendo diferenciarlos y, así, usar las más
adecuadas.
 Habilitarlos para una comprensión inferida, que les permita
contrastar distintas informaciones sobre un mismo tema y, al
integrarlas con sus conocimientos previos, llegar a conclusiones
objetivas que les lleven a plantearse nuevos problemas a resolver y,
así, sucesivamente.
 Prevenirles contra los peligros que entraña la plataforma informática
si no saben filtrar las distintas informaciones que les puedan llegar.
En definitiva, se trata de enfocar no solo la clase de Lengua, sino todas, desde una
perspectiva de autoaprendizaje, enseñándoles a ser buenos lectores y buenos escritores,
herramientas únicas para “APRENDER A APRENDER”.

Meta-comprensión.

“Conclusión”.

Una vez que hemos conseguido percatar a los alumnos/as de su “meta-ignorancia”
desde el punto de vista de la comprensión lectora, estaremos dispuestos para comenzar
el verdadero proceso que lleve a nuestros niños/as a ser lectores competentes.
Sería largo presentar todos los procesos que el alumno/a debe recorrer hasta alcanzar
un nivel que le facilite una buena comprensión y, en consecuencia una buena capacidad
de estudio. Repetir que dicho proceso se inicia en los primeros cursos y que es muy
importante la programación vertical que, sobre el tema, se haga entre los miembros del
claustro del Centro.
Sí podemos resumir en breves líneas cuales son las fases del proceso meta-cognitivo
que el buen lector debe seguir para comprender cualquier texto, y, no solo esto, para
saber estudiar. (Estas fases son semejantes en cualquier proceso meta-cognitivo, como
veremos más adelante):
1. Diferenciación de los distintos tipos de textos, y, en consecuencia,
aplicar distintas estrategias.
2. Conocimiento del objetivo, es decir, qué pretende al leer “ese
texto” y, así, aplicar las estrategias aprendidas acordes con el fin
de dicho texto.
3. Auto-observación de las estrategias aplicadas. (Ver si consigue con
ellas el objetivo propuesto o no).
4. Autorregulación…de esas estrategias, es decir, corregir,
adecuar…dichas estrategias durante el proceso de lectura o
estudio.
Obviamente, estas estrategias o habilidades son las que consensuan los miembros del
Equipo Docente, repetimos, programadas desde los primeros cursos y de forma vertical;
aunque, con el tiempo, el mismo alumno/a irá desarrollando las propias.
“Meta-atención”.
En cierta forma, es difícil diferenciar la “comprensión lectora” de la “atención”…
Podríamos pensar que si un alumno/a presta atención en el “momento” de la lectura
silenciosa, en consecuencia debería obtener una buena comprensión del “texto”…
¡No tiene por qué ser así siempre!: El niño/a pueden tener adquiridas distintas
estrategias de comprensión lectora, pero, si le falla la atención( o concentración) en el
momento “lector”, no conseguirá nada.
Cuando hablamos de “atención” nos referimos a la “habilidad” de concentrar nuestro
“esfuerzo” en algo concreto, prescindiendo de todos los estímulos ajenos a nuestro
objetivo a alcanzar.
El “mal lector” tiende a concentrarse en palabras concretas…proposiciones
inconexas unas con otras…de forma que puede ver “árbol tras árbol”…sin ver “el
bosque” (Burón-1988).
Queremos decir que “su atención” a lo IMPORTANTE del texto es, cuando menos,
deficitaria: No está bien dirigida…desconoce “lo esencial” para conseguir su
objetivo…reparte su atención entre distintos estímulos…QUE LE HACEN PERDER
EL “RUMBO”.
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina…?… ¿Qué va primero, la atención o la
comprensión…?
Creemos que estas dos “habilidades” van de la mano. Es decir, desde los primeros
cursos es necesario “entrenar” a nuestros alumnos/as a:
 Aprender a prescindir de estímulos exteriores (ruidos,
movimientos…) que perturban su “momento lector”.
 Seleccionar cuál es el objetivo concreto a conseguir mediante “esa”
lectura. (formulándole preguntas previas…indicándoles lo que deben
buscar…), en los primeros cursos.
 Darse cuenta de lo que ya sabe y lo que es nuevo para él.
 Prestar más atención a lo que no sabía.
 Establecer una jerarquía entre las ideas más importantes del texto y
las secundarias, lo que le proporcionará un menor gasto de esfuerzo
en el momento del estudio.
 Adquirir estrategias cognitivas para seleccionar las ideas principales
explícitas e implícitas del texto.
 Concentrar su atención en éstas y, consecuentemente , elaborar una
macro-estructura del texto o idea global que, relacionándola con
detalles secundarios, facilitan la verdadera comprensión.
En definitiva, y, como en cualquier área de la meta-cognición, podríamos simplificar
lo dicho en el siguiente proceso:
 Adiestrar al alumno/a para usar diferentes estrategias para discriminar
las ideas importantes del texto (macro-estructuras) y complementarias
(micro-estructuras).
 Aplicación de dichas estrategias y auto-observación de las mismas.
 Auto-regulación de dichas estrategias (ver si son efectivas y, en su
caso, adoptar otras).

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